Antes de dedicarme a Auténtico Nueva York, trabajé como profesora de primaria en los colegios públicos de la ciudad. Fue en esa etapa cuando descubrí la belleza del Jardín Botánico de Nueva York (New York Botanical Garden, NYBG), un auténtico oasis natural en el Bronx. Fui por primera vez con mis alumnos de segundo de primaria en una excursión escolar y me cautivó su tranquilidad, su aire limpio y la forma en la que la naturaleza florece en mitad de la ciudad. Años después, volví con Pedro y redescubrimos este lugar mágico. Si estás visitando Nueva York por segunda vez (o incluso por primera), este es un plan perfecto, sobre todo si te apasiona la naturaleza.

Aunque se encuentra en el Bronx, llegar es muy sencillo. Desde Grand Central Station puedes tomar el tren de Metro North, que te deja justo al lado de la entrada del jardín en unos 20 minutos. Es más rápido y cómodo que ir en metro o autobús. La entrada no es económica, pero es una excelente opción para pasar una tarde tranquila entre árboles y flores.

Nosotros lo visitamos en otoño, justo cuando las hojas comenzaban a cambiar de color. Coincidió con la exposición de esculturas de Dale Chihuly, por lo que había bastante gente. Si puedes, te recomendamos ir entre semana para evitar las multitudes. Aun así, disfrutamos mucho paseando, haciendo fotos y admirando cómo las esculturas de vidrio se integraban con la naturaleza, como si brotaran del propio bosque.

Más allá de su belleza, el Jardín Botánico de Nueva York es también un centro de investigación científica dedicado al estudio y la conservación de las plantas. Se define como un “museo vivo”, y su diseño se inspiró en el Real Jardín Botánico de Kew en Inglaterra. Su fundador, el botánico Nathaniel Lord Britton, quiso crear en Nueva York un espacio similar al de Kew, y así nació este jardín en 1891, hoy considerado Lugar Histórico Nacional.

Además de exposiciones que combinan arte y naturaleza, el jardín organiza eventos culturales a lo largo del año. En Navidad se celebra la famosa exposición de trenes en miniatura, muy popular entre familias. En primavera destaca la exposición de orquídeas, y también hay noches de jazz y actividades románticas en San Valentín. De hecho, un amigo nuestro pidió matrimonio en el Jardín Botánico… ¡y ella dijo que sí!

Si decides pasar el día en el Bronx te recomendamos visitar el jardín por la mañana y después ir a comer a Arthur Avenue, la conocida y auténtica Pequeña Italia del Bronx. Es una zona llena de restaurantes italianos y pequeñas tiendas familiares, muy distinta a la imagen típica del Bronx. En conjunto, el Jardín Botánico y Arthur Avenue forman una de las mejores combinaciones para descubrir otra cara de Nueva York.

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