La primera vez que visité The Frick Collection fue para ver una exhibición de los dibujos de Goya. Los pequeños cuadros de pluma y tinta representando personajes oscuros estaban colocados en la planta más baja, lo cual nos transportaba a un mundo subterráneo de lo escondido y menos deseado. Tendría unos 15 años, pero jamás olvidaré la sensación de entrar en esa casa tan grandiosa en plena Quinta Avenida por primera vez. The Frick Collection, después de todo, tiene mucho que ver con el ambiente.
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Otra vista de The Frick Collection en Nueva York
Semejante al Museo Sorolla en Madrid, The Frick Collection se encuentra en la antigua casa de la familia Frick en Nueva York, donde vivió Henry Clay Frick desde 1914 hasta su fallecimiento cinco años después. A Frick, quien ganó su fortuna con el coque de petróleo y el hierro en el oeste del estado de Pennsylvania, siempre le gustó coleccionar grandes obras de arte. De hecho, dejó espacio para que el museo pudiera seguir creciendo después de su muerte. Su mujer, Helen, siguió en la casa hasta su muerte en 1931 y, como estaba especificado en su testamento, trabajaron para convertir la residencia en un museo. Al fin y al cabo, eso es lo que quiso Frick desde el principio: poder compartir su colección de arte con el público. ¡Y vaya colección que tenía para compartir!
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Comedor de la casa de The Frick Collection en Nueva York
Con obras de los grandes maestros junto con bronces del renacimiento, porcelanas chinas, muebles artesanales e incluso paneles de Fragonard en una habitación, la antigua casa es a la vez especial y familiar. Se nota que a Frick le encantaba el arte y que tenía muy buen ojo. La forma que tenía para mezclar obras de varios géneros y periodos es diferente a otras galerías que habréis visitado, pero aquí funciona de maravilla.
Mi sitio preferido del museo es el patio del jardín. Es como un pequeño santuario con una preciosa fuente en el centro, plantas y pilares blancos. Lo que más sorprende es que cuando los Frick vivían en la casa, este patio no existía. Antes era una especie de acceso para carruajes y coches que conectaba la calle 70 con la 71. La verdad es que no lo notarías para nada, ya que han conservado el mismo estilo arquitectónico que el resto de la casa, por lo que encaja perfectamente.
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West Wing de The Frick Collection en Nueva York
Otra parte del museo que es realmente especial es la sala de estar con una obra original de El Greco encima de la chimenea. La habitación la han dejado casi igual a cuando vivía Henry Clay Frick, así que es el sitio perfecto para tener una idea de cómo habría sido vivir en un edificio tan grandioso con tantas obras de arte.
Ya que al señor Frick le importaba mucho la misión de educar al público y compartir su colección, The Frick Collection también tiene una gran biblioteca donde muchos estudiantes de arte vienen para buscar información e investigar en un ambiente más que inspirador.
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La gran escalera en The Frick Collection en Nueva York
Si buscas una experiencia única en un museo de Nueva York, recomiendo encarecidamente una visita a The Frick Collection. El edificio mismo es a la vez elegante y delicado, con detalles preciosos que no encontrarás en museos más grandes como el MET o en colecciones más modernas como las del MoMA. Los altísimos techos con brillantes candelabros y las escaleras anchas de mármol sirven para hacer de esta casa el ambiente perfecto en el que realmente se pueden apreciar las obras de arte y escapar de las multitudes de los museos más grandes.
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Exterior de The Frick Collection en Nueva York
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