Las vistas de Manhattan y la Estatua de Libertad desde el Classic Harbor Line Cruise

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La primera vez que navegué en crucero por Nueva York fue con mis padres cuando tenía unos nueve años. Recuerdo que el barco era bastante grande. Nos sentamos fuera sintiendo el viento y tras unos 20 minutos me cansé de ver Manhattan. Es verdad que sólo tenía nueve años y esto fue antes de las redes sociales y el poder sacar todas las fotos que uno quisiera. Desde entonces he disfrutado de cruceros con cena e incluso fiestas de empresa en los barcos que rodean la Gran Manzana. Ésta vez quisimos ir más allá y combinar cena y jazz mientras navegábamos, y así el Classic Harbor Line Jazz Cruise se ha convertido en el crucero que más me ha gustado hasta ahora.

Llegamos al Muelle 62 (justo detrás de los edificios de Chelsea Piers en el Río Hudson) y nos dieron nuestras entradas en un pequeño puesto. Nos dijeron que tuviéramos cuidado porque otro crucero, el que te lleva a ver la puesta de sol, iba a salir justo antes que nosotros, así que para que no nos equivocáramos de barco había que prestar atención. Nuestro barco era más pequeño que los que me había montado antes y estaba decorado al estilo de los años 20, con detalles madera de color miel que brillaba de una forma muy bonita al sol de la tarde.

Disfrutando de un vino y un plato de queso en el Classic Harbor Line Jazz Cruise

Foto (by-nc-nd) de Auténtico Nueva York

Nos montamos en el barco y elegimos un asiento alrededor de una de las ocho mesas que hay a ambos lados del mismo. Las mesas tenían bancos en forma de “U” que daban al centro del barco y detrás había grandes ventanas rodeando el barco. Estos ventanales nos dieron unas vistas perfectas y un fondo muy bonito para sacar fotos aunque hiciera demasiado frío para salir a la parte exterior del barco. En la esquina más lejana, un pequeño grupo de música jazz estaba calentando y el sol justo empezaba a esconderse en el cielo. Nos acomodamos en nuestra mesa y pedimos una botella de vino y un plato de queso; sin lugar a dudas nada que ver con los cruceros de cuando era pequeña y tenía que hacer cola para comprar palomitas y un chocolate caliente.

Vistas de Manhattan desde el Classic Harbor Line

Foto (by-nc-nd) de Auténtico Nueva York

El paseo duró unas dos horas y durante ese tiempo disfrutamos tanto de los clásicos del jazz como de piezas más contemporáneas. Al principio estaba preocupada de que la música fuera a ser parecida a la que escuchas en un ascensor, pero no fue el caso para nada. No me habría importado escuchar a este grupo de música no solo en el barco, si no en un concierto fuera. Asimismo, cuando la banda se tomó un descanso, hubo oportunidad para salir a la parte exterior del barco. una buena excusa para estirar las piernas y también para ver a la Dama de la Libertad de cerca. Al salir, el viento nos golpeó fuerte y, aunque el día de primavera había sido cálido, tuvimos que ponernos las chaquetas para combatir el frío. Aún así, las vistas eran espectaculares y mereció la pena aguantar el fresco.

La dama de la Libertad con un vaso de vino

Foto (by-nc-nd) de Auténtico Nueva York

Ni que decir cabe que la puesta de sol con Manhattan de fondo siempre impresiona. Podría verla cada día desde un ángulo diferente, y eso es justo lo que pasa en el Classic Harbor Line Jazz Cruise. El barco te deja disfrutar de las vistas desde la Estatua de la Libertad y luego nos llevó por todo el lado oeste para disfrutar del skyline más icónico que conozco.

Pedro y Abby con la Dama de la Libertad en el Classic Harbor Line Jazz Cruise

Foto (by-nc-nd) de Auténtico Nueva York

De vuelta a la dársena en el Muelle 62 no quería que la noche se acabara. El sol ya se había deslizado por detrás del horizonte y las luces brillaban desde cada edificio. La banda tocó un último número y con eso se acabó el crucero. Había sido una velada romántica, aunque debo mencionar que también pudimos ver familias celebrando un cumpleaños o grupos de amigos que habían decidido darse el capricho de una noche espectacular por el río.

Puente de Manhattan desde el Classic Harbor Line Jazz Cruise

Foto (by-nc-nd) de Auténtico Nueva York

El Classic Harbor Line Jazz Cruise es la forma perfecta de combinar una noche de bar de jazz con un crucero por Manhattan. Si tienes poco tiempo en la ciudad, o si como yo ya has disfrutado de otro tipo de crucero por Manhattan, ésta es una opción que te encantará. El barco es más pequeño e íntimo y el hecho de que los camareros vengan a la mesa lo hizo más especial que un sencillo paseo de ferry con grandes vistas.

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